QUÉ ES LA MASA

 

Estoy leyendo “La partícula divina”, del premio Nóbel de Física, Leo Lederman. Justo acabo el segundo capítulo, pero ya se me ocurren algunas consideraciones que me siento impelido a expresar. Sobre dos temáticas: sobre la existencia de dos tipos de perspectivas científicas bien diferenciadas, y sobre la masa de las partículas atómicas, concretamente qué es la masa. Veremos, además, que un tema tiene que ver con el otro.

Leyendo el libro de Lederman contemplo la sobrecogedora diferencia entre científicos como Demócrito y como Platón. El primero hace de la materia tridimensional su norte, el segundo mira más allá de la materia. Demócrito, en efecto, circunscribe su ángulo de visión en la materia a la que va convirtiendo en porciones cada vez más pequeñas hasta llegar al átomo indivisible, pero su concepción principal no sale de la materia. Platón, en cambio, no puede compartir el reduccionismo de Demócrito y entiende que la esencia de la materia está en un plano sutil que impregna el vacío. Pero el caso es, amigo lector, que esta división entre estas dos perspectivas científicas distintas se ha sucedido a través de todos los tiempos. No voy ahora a hacer una revisión sobre el tema por que ello nos llevaría a un repaso de toda la Historia, pero es evidente que existe esta doble perspectiva, hasta el punto que creo podríamos hablar de una perspectiva materiática y de una perspectiva ideática. Y para una muestra de perspectiva materiática, el propio Lederman. En efecto, este autor me llama la atención por su gran admiración a Demócrito. Le considera algo así como el gran precursor de la Ciencia y, lo más chocante, considera que su teoría del átomo es hasta muy actual. A lo que yo contesto: precursor de la Ciencia, puede ser, pero su teoría con vigencia actual, nada de esto. Sabemos bien que la partícula atómica es la expresión de un fenómeno vibratorio, y también sabemos seguro que como partícula tridimensional no existe. Lederman es especialista en la física de las partículas y premio Nóbel por su aportación al respecto, pero aún así creo que es justo reconocer que su perspectiva materiática le juega una mala pasada, porque le priva de orientarse más en lo vibracional. Y de esta orientación vibracional vamos a continuar hablando porque ella nos da la solución de lo que es la masa de las partículas atómicas.

Sigo con el libro de Lederman. Al final del segundo capítulo dice: “¿Es real la masa? ¿O es una ilusión, un producto del entorno cósmico?. En la literatura de los años ochenta y noventa borbotea la idea de que algo impregna el espacio vacío y les da a los átomos un peso ilusorio. Ese <algo> se manifestará un día en nuestros instrumentos en forma de partícula.

Mientras tanto, aparte de  átomos y espacio vacío, nada existe; lo demás es opinión”. 

Y aquí es donde creo que procede que exprese, en lo que Lederman llama opinión, lo que yo entiendo que es la masa de las partículas atómicas. Con la perspectiva ideática, claro está, que Vd. amigo lector, ya conoce que es la mía. Y con la autoridad de una concepción teórica que concuerda con los hechos.

La masa es el resultado del efecto frenado del complejo vibratorio propio de cada partícula. Existe un espacio vibratorio en expansión, donde coexisten partículas y antipartículas de forma inactiva como materia, y las partículas, en el momento de producirse el colapso de onda, ejercen un efecto frenado a consecuencia de la fuerza rotacional que es la esencia diferencial de cada partícula. Este efecto frenado ocasiona: una deformación espacial, el peso, la gravedad, la inercia de quedarse en su sitio y la ilusión de masa y de partícula. O sea, sí, la masa es una ilusión de esta fuerza vibracional, lo mismo que el efecto partícula.

Dice Lederman que todo se reduce a seis quarks, seis leptones y doce bosones. Digo yo, esto desde el punto de vista materiático. Desde el punto de vista ideático, mucho más sencillo todavía, existen unas fuerzas vibratorias que deforman y frenan el espacio vibracional en expansión y nada más. Los quarks y los leptones son la expresión directa de estas fuerzas que deforman y frenan el espacio. ¿Y los bosones?. Son una expresión indirecta, la misma deformación espacial entre dos fueras distintas puede manifestarse como partícula, en este caso el bosón. No cree, amigo lector, que esto tiene más sentido que pensar  en una partícula como vínculo de las otras partículas. ¿Cómo puede una partícula unir a otras dos partículas?. No cree que esto no se entiende. En cambio si enfocamos el punto de vista en las fuerzas vibratorias que deforman y frenan el espacio en expansión, entonces podemos comprender el efecto masa y el efecto partícula. Con partículas que se expresan directamente, los quarks y los leptones, y con partículas que se expresan indirectamente, los bosones, a consecuencia de la misma deformación espacial que comporta el efecto de atracción entre fuerzas vibratorias. ¿No dicen que lo más sencillo es lo que vale?.

 

Por Ramon Marquès  9-VIII-03

 

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