NUEVA COSMOLOGÍA. UN GIRO COPERNICANO

Por Ramon Marquès

 

Todo comenzó a partir de año 1887, cuando Michelson y Morley se dispusieron a medir las variaciones de la velocidad de los rayos de luz del sol con respecto a los movimientos de la tierra, poniendo el aparato en direcciones o ángulos diferentes para captar los distintos movimientos de la tierra. Y se encontraron que la velocidad de la luz era constante, no era influida por los distintos movimientos de la tierra. A raíz de esto Einstein formuló la Relatividad, lo que fue un gran acierto. Pero en cambio entiendo que tuvo dos grandes errores que todavía persisten en la Cosmología actualmente vigente, dos concepciones que considero equivocadas y el origen de muchos males:

 

1/ EL ÉTER NO EXISTE. Aquel éter que se había venido intuyendo desde la Filosofía griega, siglos antes de Cristo, y que desde Maxwell se consideraba como el medio transmisor de la luz, a partir de los experimentos de Michelson y Morley, le pareció a Einstein que no era necesario contar con él. Y yo diría que muy alegremente proclamó que el éter no existe.

2/ LA MATERIA CREA EL ESPACIO. Claro, si no existe el éter sólo hay que contar con la materia y el vacío absoluto. O sea, sólo hay que contar con la materia. Y Einstein lo dice textualmente: La materia crea el espacio.

 

Afortunadamente ambas concepciones einstenianas son falsas. Veamos.

 

1/ EL ÉTER SÍ QUE EXISTE. Esto es bien seguro. Actualmente es bien aceptado por la comunidad de los científicos con nombres como energía negativa, phantom space (espacio fantasma) o espacio de Higgs. Yo, que desde hace muchos años cuento con él, le llamo espacio vibratorio en expansión.

2/ EL ÉTER NO SÓLO EXISTE SINO QUE CREA LA MATERIA. Esto es mi hipótesis personal, a la que me atrevo a llamar teoría porque es un esfuerzo conjetural que encuentro coherente con los hechos que he podido observar. Nada menos que da coherencia e inteligibilidad a la gravedad, a la inercia y a la masa. Las partículas forman parte del espacio vibratorio en expansión (el éter que intuyeron los antiguos pensadores) y son transportadas por el mismo. Las fuerzas interactivas de las partículas son las que interactúan con dicho espacio vibratorio en expansión y determinan un efecto frenado de estas partículas que adquieren de este modo su velocidad propia, a la vez que gravedad, inercia y masa que son equivalentes. Hay que distinguir, no obstante, entre la interacción de las partículas que nosotros podemos medir y la interacción con el espacio vibratorio en expansión, es la misma fuerza interactiva pero con formas y resultados diferentes, como son diferentes la materia y el indetectable espacio etéreo del que se origina el mundo material.

El giro copernicano, esta concepción del espacio vibratorio en expansión que transporta las partículas y el correspondiente efecto frenado, explica la gravedad, la inercia y la masa, o si se quiere explica la energía que llevan las partículas, o explica el propio hecho de su movimiento. Todo esto deja de ser porque sí para tener una inteligibilidad. Y las fuerzas interactivas, la gravedad y las otras tres fuerzas, pasan a poder entenderse como unificadas. Las fuerzas interactivas se manifiestan a pequeña distancia, a más distancia se manifiestan como gravedad.

 

Esta concepción tiene dos puntos clave:

1º El espacio etéreo o espacio vibratorio en expansión es el que contiene, transporta y da fuerza a las partículas. De forma que podemos formular que e = mW (energía igual a la masa por W - la fuerza expansiva del espacio etéreo o espacio vibratorio en expansión). Y qué casualidad, a través de este fórmula, sin bajar del autobús o mejor sin necesidad de coger el bolígrafo, se pueden deducir el f = ma de Newton y el e = mc2 de Einstein.

2º Las partículas para tener masa necesitan el efecto frenado. Las fuerzas interactivas de las partículas frenan su propia velocidad y con ello adquieren su carácter material (o sea la consiguiente gravedad, inercia y masa), diferenciándose del resto del espacio vibratorio en expansión o espacio etéreo que se expande a la velocidad de la luz (eso suponemos, podría ser algo superior) y tiene esta indetectabilidad o carácter etéreo que le caracterizan.

Resumiendo, en el Universo existen dos fuerzas fundamentales: La fuerza expansiva y centrífuga del espacio vibratorio en expansión y la fuerza centrípeta de la gravedad.

Que luego existen la fuerza nuclear fuerte, la fuerza nuclear débil y la fuerza electromagnética. Sí, pero en realidad son lo mismo que la fuerza gravitatoria pero a pequeña distancia. Atraen a pequeña distancia.

 

En realidad, si se quiere, también hay que subrayarlo, el modelo que yo propongo no está en cierto modo tan lejos del Modelo Estándar. Este último comenzó con unas partículas o una materia que se expanden desde el vacío pero ahora ya le añaden el espacio de Higgs, ¡que resulta que da la masa a las partículas y no se sabe cómo! Un poco más y estamos en el modelo que yo propongo: el espacio vibratorio en expansión da masa, energía y velocidad a las partículas, ¡las trasporta porque son parte del mismo!, el giro copernicano.

 

 

LO QUE SIGNIFICA ESTE GIRO COPERNICANO.- De que todo esté centrado en la materia se pasa a que la materia es creada por el espacio etéreo, con el consiguiente etercentrismo en el que el espacio etéreo deviene el centro de todo. Se trata del mayor giro copernicano jamás formulado, pues implica no sólo nuestro sistema solar o nuestra galaxia sino que afecta a todo el Cosmos. Lo que significa que, cuando sea reconocido, tanto la Cosmología como la Física necesitarán una revisión total. No quiere esto decir que todo lo que se ha conseguido hasta el momento sea en balde, todo lo contrario, todas las observaciones, leyes físicas y cálculos continúan teniendo su valor. Quiere decir que todo se debe revisar viéndose en una concepción más amplia, pues una concepción más amplia es lo que viene a ser el etercentrismo. Muchas veces oigo hablar de si estar cerca del final de la Física ante unos pocos descubrimientos que faltan y se aproximan, pues, lejos de esta percepción, el etercentrismo vendrá a significar precisamente un nuevo principio.

Por otra parte este giro copernicano, cuando sea aceptado, va a influir poderosamente en todas las demás disciplinas. Si lo que hasta ahora se entiende como el vacío o la nada pasamos a concebirlo como el centro o meollo creador de la materia que vemos, tocamos y medimos, ello debe tener grandes repercusiones en todas las disciplinas. Por ejemplo entiendo que va a significar un nuevo Renacimiento para la Psicología, para la Medicina, para la Filosofía, para la Religión....

La Psicología dejará de contar con que el sistema neuronal es el centro exclusivo de la psique, y entidades como la energía psíquica, la intuición, los fenómenos parapsicológicos o la dimensión metafísica del inconsciente irán adquiriendo su verdadero lugar.

En cuanto a la Medicina es un índice significativo del estado actual que la palabra onda no figura en el índice de materias de dos libros de Fisiología que yo poseo, es que la Medicina actual se apoya exclusivamente el las reacciones bioquímicas, lo cual es un gran adelanto, pero ya se está comprobando en experimentación vanguardista la comunicación a través la transmisión ondulatoria en los procesos biológicos. Y en este Renacimiento auguro a la Medicina un largo y fecundo camino a la comunicación ondulatoria en paralelo y de forma conjunta a los procesos bioquímicos.

La Filosofía yo entiendo que sólo tiene profundidad y solidez con el apoyo de una Cosmología bien definida. Y no cabe duda de que la Nueva Cosmología que yo preconizo, una vez comprobada y reconocida, tenga que servir de base firme.

Las Religiones, al propio tiempo que renuncien a las imposiciones dogmáticas, han de recibir con esta concepción cosmológica el espaldarazo definitivo, con lo que podemos entender como el reconocimiento definitivo de la Metafísica. Ya no será posible, en buen proceder intelectivo, declararse así por las buenas como ateo sin más, se podrá uno considerar como agnóstico o que no conoce, pero la magnitud cosmológica y la evidencia difícilmente permitirán argumentar la no existencia de una Inteligencia del Cosmos.

Barcelona, 24-XII-09

 

Todo lo cual está ampliamente expuesto en el libro:

NUEVA COSMOLOGÍA. UN GIRO COPERNICANO

por Ramon Marquès. Ediciones INDIGO. Barcelona. Sept. 2008

 

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