EJEMPLOS DE INTELIGENCIA INTUITIVA

por Ramon Marquès

 

 

La inteligencia intuitiva, a la que podemos también llamar ideática, es la que conecta con una dimensión que hemos de diferenciar de la propiamente racional, e incluso debemos diferenciar de la dimensión emocional, la que la Psicología Transaccional siempre ha tenido muy presente y que actualmente Goleman puso de moda. Es fundamental entender que en el pensamiento existen tres dimensiones básicas:

 

1/ Dimensión racional

2/ Dimensión emocional

3/ Dimensión intuitiva

 

La inteligencia intuitiva conecta con una dimensión bien diferenciada que a unos les parecerá bien llamar inconsciente colectivo y a otros les parecerán mejor nombres como: reino de los arquetipos, o reino de las ideas, o dimensión eidética. Yo acabo de publicar “La inteligencia intuitiva”, que pienso viene a ser una voz a favor de la intuición y del reconocimiento de la misma como un componente básico del pensamiento.

 

La conexión y el flujo ideático o intuitivo subsiguientes suceden de formas diferentes, según distintos sistemas operativos, de forma que podemos señalar diferentes tipos de inteligencia intuitiva o ideática:

 

1/ Tipos no habituales:

     Percepción extrasensorial

     Adivinación del futuro

     Éxtasis místico

2/ Tipos habituales:

     Inteligencia ideática-creativa

     Inteligencia racional-ideática

     Inteligencia intuitiva esencial

     Inteligencia ética

 

 Me propongo exponer para cada uno de estos tipos diferentes algún ejemplo que resulte representativo y hasta, a ser posible, emblemático de su forma operativa. Y también me propongo que, en cierta forma, resulte definitorio, porque creo que un ejemplo puede resultar más expresivo que cualquier esfuerzo de definición.

 

 

1/ DE LOS TIPOS NO HABITUALES:

 

PERCEPCIÓN EXTRASENSORIAL.- De entrada, la percepción extrasensorial ya nos marca claramente la existencia de la dimensión ideática o intuitiva y de la inteligencia ideática o intuitiva que corresponde a la conexión con la misma. La percepción extrasensorial nos demuestra la existencia de la dimensión intuitiva, nos demuestra que llega al pensamiento algo de forma ajena a las vías de la percepción, o del razonamiento o de la emoción.

 

El ejemplo de percepción extrasensorial que se me ocurre como emblemático son los experimentos que, en 1935, realizó J. B. Rhine en la Universidad de Duke, en carolina del Norte. Se realizaron más de 60.000 experimentos con estudiantes y con cartas Zener (o ESP) para demostrar la percepción extrasensorial, y se realizaron otros tantos experimentos con dados para demostrar las psicocinesias. Quedó estadísticamente demostrada la existencia de la percepción extrasensorial y de las psicocinesias.

Yo, hace años, realicé también una serie de experimentos que me permitieron comprobar, hasta podríamos decir que observar de cerca y de una forma inequívoca, la percepción extrasensorial.

 

ADIVINACIÓN DEL FUTURO.- Como de todos los tipos de inteligencia intuitiva, de la adivinación del futuro existen infinitas o ilimitadas posibilidades de ejemplos. Nos podría servir de ejemplo alguna de la múltiples y cotidianas historias de las echadoras o echadores de cartas, pero cuya veracidad o no suele desvanecerse en la intimidad de cada uno. Vayamos pues a un ejemplo del que haya perfecta constancia. Un ejemplo curioso y que hasta puede resultar emblemático es el caso del hundimiento del Titánic. Este gran crucero salió del puerto de Southampton con destino a New York y el día 14 de Abril de 1912 se hundió cerca de Terranova, tras colisionar con un iceberg. Catorce años antes, Morgan Robertson publicó la novela Futility, en la que un gran trasatlántico – crucero, con el nombre de Titan, y con unas características parecidas, realiza el mismo tipo de crucero, con el mismo puerto de salida y de destino, en el mismo mes de Abril, y cerca de Terranova y a la velocidad de 25 nudos, como el Titánic, choca con un iceberg y se hunde. No en vano se consideraba, en su tiempo, que Morgan Robertson tenía cualidades de médium.

Sin ir tan lejos yo tengo un familiar que predice el día que lloverá con dos meses de anticipación. Concretamente, las dos últimas fechas que ha señalado, he podido comprobar que han sido un acierto total. Lo que ya entiendo que rebasa la posibilidad de lo casual.

 

ÉXTASIS MÍSTICO.- El éxtasis místico es otra muestra inequívoca de conexión intuitiva. Citaré los ejemplos bien conocidos y emblemáticos que nos ofrecen San Juan de la Cruz y San Ignacio de Loyola.

San Juan de la Cruz expresa muy bien la inteligencia intuitiva del místico cuando dice:

 

   Entréme donde no supe,

y quedéme no sabiendo,

toda ciencia trascendiendo.

   Yo no supe donde entraba,

pero cuando allí me vi,

sin saber dónde estaba,

grandes cosas entendí;

no diré lo que sentí,

que me quedé no sabiendo,

toda ciencia trascendiendo.

 

San Ignacio de Loyola expresa igualmente esta inteligencia intuitiva del místico en lo que se ha venido a llamar la iluminación a orillas del río Cardener:

 

   Una vez iba por su devoción a una iglesia, que estaba poco más de una milla de Manresa, que yo creo que se llama San Pablo, y el camino va junto al río, y yendo así a sus devociones, se sentó un poco con la cara hacia el río, el cual iba hondo. Y estando allí sentado se le empezaron a abrir los ojos del entendimiento; y no que viese alguna visión, sino que entendiendo y conociendo muchas cosas, tanto de cosas espirituales, como de cosas de fe y de letras; y esto con una ilustración tan grande, que le parecían todas las cosas nuevas. Y no se pueden declarar los particulares que entendió entonces, aunque fueron muchos, sino que recibió una grande claridad en el entendimiento; de manera que en todo el discurso de su vida, hasta pasados sesenta y dos años, coligiendo todas cuantas ayudas haya tenido de Dios, y todas cuantas cosas ha sabido, aunque las ayunte todas en uno, no le parece haber alcanzado tanto, como de aquella vez sola.

 

 

2/ DE LOS TIPOS HABITUALES:

 

INTELIGENCIA IDEÁTICA-CREATIVA.- Es la inteligencia de los poetas y escritores y en general de cuantos utilizan el flujo ideático de una forma libre y creativa. Como es el caso de Gustavo Adolfo Bécquer o de Miguel de Cervantes.

 

Gustavo Adolfo Bécquer describe maravillosamente su inteligencia ideática creativa cuando, en la introducción de Rimas y Leyendas, dice:

 

   Por los tenebrosos rincones de mi cerebro, acurrucados y desnudos, duermen los extravagantes hijos de mi fantasía, esperando en silencio que el arte los vista de palabra para poderse presentar decentes en la escena del mundo.

   Fecunda, como el lecho de amor de la miseria, y parecido a estos padres que engendran más hijos de los que pueden alimentar, mi musa concibe y pare en el misterioso santuario de la cabeza, poblándola de creaciones sin número, a las cuales ni mi actividad ni todos los años que me restan de vida serían suficientes para dar forma.

   Y aquí dentro, desnudos y deformes, revueltos y barajados, en indescriptible confusión, los siento a veces agitarse y vivir con una vida oscura y extraña, semejante a la de estas miríadas de gérmenes que hierven y se estremecen en una eterna incubación dentro de las entrañas de la tierra, sin encontrar fuerzas bastantes para salir a la superficie y convertirse, al beso del sol, en flores y frutos.

 

Miguel de Cervantes es otro ejemplo evidente de inteligencia ideática-creativa. Como ejemplo ostentoso y magnífico lo quiero mostrar a través de su creación de los personajes arquetípicos Don Quijote y Sancho Panza, a través de su descripción del arquetipo de la medianidad y a través del propio discurrir prolífico y exuberante de su forma literaria.

 

Don Quijote y Sancho Panza son dos personajes universales porque representan a dos grades modelos arquetípicos, el modelo arquetípico de la personalidad ideática y el modelo arquetípico de la personalidad materiática. Solamente a una inteligencia de la calidad ideática-creativa de Miguel de Cervantes cabe dar a luz, personalizados en Don Quijote y Sancho Panza, a semejantes ejemplos universales de personalidad arquetípica.

 

Por otra parte nadie como Don Quijote representa mejor al arquetipo de la mesianidad. Una mesianidad frustrada pero con una fuerza que sólo a  Miguel de Cervantes cabe expresar:

 

Dice Don Quijote que fue su decisión: ir por las cuatro partes del mundo buscando las aventuras, en pro de los menesterosos; como está a cargo de la caballería y de los caballeros andantes. En un momento de su azarosa vida pudo decir: Yo  soy el valeroso Don Quijote de la Mancha, el desfacedor de agravios  y sinrazones.

 

La forma peculiar de describir la mesianidad de don Quijote delata, con el lenguaje prolífico y exuberante, la libre eclosión y el discurso ágil y sin trabas del flujo ideático en Miguel de Cervantes:

 

    Sancho amigo, has de saber que yo nací, por querer del cielo, en esta nuestra edad de hierro, para resucitar en ella la de oro, o la dorada, como suele llamarse. Yo soy aquel para quien están guardados los peligros, las grandes hazañas, los valerosos hechos. Yo soy quien ha de resucitar los de la Tabla Redonda, los Doce de Francia y los Nueve de la Fama, y el que ha de poner en olvido los Platires, los Tablantes, Olivantes y Tirantes, los Febos y Belianises, con toda la caterva de caballeros andantes del pasado tiempo, haciendo en este que me hallo tales grandezas, extrañezas y fechos de armas, que oscurezcan las más claras que ellos hicieron.

 

Y en otra ocasión Don Quijote se presenta así: Soy caballero destos que dicen las gentes que a sus aventuras van. Salí de mi patria, empeñé mi hacienda, dejé mi regalo, y entrégueme en brazos de la Fortuna, que me llevasen donde más fuese servida. Quise resucitar la ya muerta y andante caballería, y ha muchos días que, tropezando aquí, cayendo allí, despeñándome acá y levantándome acullá, he cumplido gran parte de mi deseo, socorriendo viudas, amparando doncellas y favoreciendo casadas, huérfanos y pupilos, propio y natural oficio de caballeros andantes; y así,  por mis valerosas, muchas y cristianas hazañas he merecido andar ya en estampa en casi todas o las más naciones del mundo.    

      

INTELIGENCIA RACIONAL-IDEÁTICA.- Es la inteligencia de los científicos e inventores. Los físicos cuando trabajan con fórmulas matemáticas podríamos decir que operan a través de un pensamiento lógico – matemático o racional bastante puro, pero cuando hay auténtica invención, como en el caso de Einstein respecto a la gravedad, son necesarias unas premisas que pertenecen claramente al pensamiento racional-ideático. Podríamos hablar de las premisas prerrelativistas de Einstein respecto a la Relatividad General o, a lo que viene a ser lo mismo, las premisas respecto al conocimiento de la gravedad que hicieron posible operar con ellas en forma de ecuaciones matemáticas, como maravillosos ejemplos de la inteligencia racional-ideática de Einstein, pero pienso que para el público no especializado quizá todavía pueden resultar más inteligibles, al propio tiempo que emblemáticas y espectaculares, las leyes del movimiento que estableció Newton. Las tres leyes del movimiento que estableció Isaac Newton emplean el pensamiento racional a tope, pero además contienen esta chispa intuitiva del que llega a comprender algo que en su tiempo no era conocido y que luego ha resultado insuperable con el tiempo. Veamos.

 

1ª Ley: Un cuerpo en reposo o en movimiento uniforme, continuará en reposo o en movimiento uniforme a menos que se le aplique alguna fuerza exterior.

2ª Ley: Cuando un cuerpo está bajo la acción de una fuerza constante, la aceleración producida es proporcional a la fuerza e inversamente proporcional a la masa.

3ª Ley: A cada fuerza de acción corresponde una fuerza de reacción igual y en sentido opuesto.

 

Aristóteles también filosofó sobre el movimiento. Para él todo lo que se mueve es por una fuerza que actúa de moviente o lo que mueve. O sea que para Aristóteles el estado originario es el reposo, al contrario de Newton para el que el movimiento continuo, que observaba especialmente en los astros,  es también un estado originario. Pueden parecer pensamientos opuestos, pero es que cada uno se refiere a planos distintos. En el mundo material que podemos observar sucede como dice Newton, pero yendo más allá, la ley de  causa-efecto da la razón a Aristóteles, nada se mueve sin causa.  

 

Vayamos a ejemplos más cercanos, mi inteligencia, poca o mucha, opera especialmente de este modo racional-ideático. Y este tipo de inteligencia me ha permitido entender la gravedad. Me ha permitido entender la gravedad como la intersección de dos fuerzas: La fuerza expansiva del espacio vibratorio en expansión y la fuerza centrípeta propia de la partícula. La fuerza centrípeta propia de la partícula actúa de freno, y este freno es lo que da lugar a la inercia y a la gravedad, e incluso a la propia masa. Un efecto frenado que de alguna manera nos hace permanecer “pegados al espacio”… o al suelo. Como el patinador acuático estirado por una lancha, que por el efecto de freno permanece pegado al agua. He podido entender a la gravedad como la intersección de la fuerza expansiva del espacio vibratorio y de la fuerza centrípeta de la partícula subatómica y el correspondiente efecto frenado. He escrito “Descubrimientos estelares de la Física Cuántica”, libro en el que lo explico, lo presenté en un Congreso Internacional en México-2005 y lo presenté en un Congreso Internacional organizado por SEGRE (Sociedad Española de la Gravitación y la Relatividad), en Mallorca-2006. Y tengo proyectos para seguir.

Hablando de pensamiento intuitivo, vayamos a algo todavía más cercano a todos nosotros, que puede resultar un magnífico ejemplo de inteligencia racional-ideática, de nuestra propia inteligencia racional-ideática. Estamos hablando de pensamiento racional, emocional e intuitivo. Nosotros ahora centrémonos en el  pensamiento intuitivo. Hagamos un alto en el camino y centrémonos de forma suficiente, aparcando la lectura y los problemas. Planteémonos la pregunta ¿existe el pensamiento intuitivo?. Aparte del pensamiento racional y emocional ¿existe el pensamiento intuitivo?. Nos encontramos con un planteamiento racional, pero que va más allá de lo sólo racional, si lo profundizamos suficientemente entramos en la parte intuitiva, naturalmente, la que nos tiene que dar luz sobre la existencia de la intuición, yo diría que entramos en la parte metafísica. No es cuestión de creer o no creer, es cuestión de intuir o no intuir. La intuición está aquí, que no la comprendamos tampoco es que quiera decir que somos menos inteligentes, quizá sólo se trata de que nuestro sistema educativo y cultural nos ha llenado de prejuicios forjados en un reduccionismo materialista que nos impide ver más lejos, en un empeñarse en explicarlo todo en los términos que nos han enseñado en los medios académicos.

 

 

INTELIGENCIA INTUITIVA ESENCIAL.- Dejando aparte los sistemas operativos  que acabo de describir (ideático-creativo o racional-ideático), la inteligencia intuitiva esencial es el potencial intuitivo que existe en cada uno de nosotros, dispuesto a manifestarse en cualquier momento, por uno de los citados sistemas operativos o de una forma ambigua o ajena a cualquiera de los sistemas operativos citados. La inteligencia intuitiva esencial es el caudal intuitivo potencial que tenemos todos nosotros, cada uno de nosotros sin excepción, en mayor o menor cuantía eso sí. Es la sabiduría, el sentido común, el seny, la madurez, el recto conocimiento, el saber estar…de cada uno de nosotros.  Ejemplos destacados serían: Sócrates, Platón, Aristóteles así como otros, filósofos, poetas, escritores o personajes, que han destacado por su sabiduría. También todos conocemos personas cercanas a nosotros que poseen un potencial considerable de inteligencia intuitiva. Yo suelo escuchar la radio por las mañanas y con cierta frecuencia me encuentro con los comentarios de Josep Mª Espinàs, a quien se acostumbra a preguntar sobre diversas cuestiones o situaciones del momento,  confiando en su reconocido recto  parecer. Creo que es un buen ejemplo de inteligencia intuitiva esencial.

 

INTELIGENCIA ÉTICA.- Inmersos como estamos en una concepción demasiado materialista de las cosas, la inteligencia ética no se valora suficientemente. A veces no se valora nada en absoluto, como es el caso de los  exámenes–oposición en general. No conozco ningún tipo de examen-oposición donde se valore la ética, y claro así nos va. En el caso de la difícil oposición a jueces, una profesión bien ligada a la ética, no conozco ningún intento de valorar la inteligencia ética. Lo cual resulta lógico ya que en los medios académicos se desconoce la existencia de la misma. Pero la inteligencia ética está aquí desde siempre como muestran los ejemplos que he seleccionado, que ya expongo en el libro “La inteligencia intuitiva”. Ejemplos de personas que no distinguen entre el bien y el mal y de personas que sí distinguen.

 

1/ No distinguen:

Giovanni Lotario.- Giovanni Lotario, conde de Segni, fue papa, con el nombre de Inocencio III, durante 18 años, desde 1198 a 1216. Fue el papa que organizó, junto con el rey de Francia, la cruzada que acabó con la civilización occitana al norte de los Pirineos y acabó con la religión de los cátaros o albigenses. Siguieron 46 años de guerra y hasta fue necesaria la creación de la inquisición. Los objetivos iniciales de la cruzada se cumplieron en su totalidad: la anexión de los territorios occitanos para el rey de Francia y el poder para el Papa, que se considera representante de Dios y no admite ninguna competencia.

El perfil psicológico de Giovanni Lotario puede colegirse de este fragmento de una carta que envía al rey Felipe Augusto de Francia, su colega en la cruzada:

 

la miseria es el destino del hombre. Modelado de la tierra, concebido en el pecado, nacido para el castigo, hace el daño que tendría que evitar. La naturaleza humana está cada vez más corrompida.

 

Giovanni Lotario hizo con estas palabras una perfecta proyección de lo que era su interior. Algún historiador ha dicho de él que fue un papa muy inteligente, puede ser, pero inteligencia para discernir entre el bien y el mal seguro que no tenía.

 

Nicolás Maquiavelo.- Nicolás Maquiavelo nació y murió en Florencia (1469 – 1527). Es un personaje del Renacimiento, famoso especialmente por ser el autor de El Príncipe, hasta el punto que la doctrina de esta obra ha pasado a ser conocida como maquiavelismo, una palabra de uso frecuente, y por supuesto, demasiado practicada y admirada. La doctrina maquiavélica de El Príncipe es la doctrina del poder, de cómo adquirir y conservar el poder sin reparar en los medios. En el maquiavelismo el fin justifica los medios, y lo que importa es triunfar, o sea detentar el poder. Y no crea, amigo lector, que ello implique mucha inteligencia, yo diría que la inteligencia del poder por el poder es la inteligencia de un juego de damas, no llega a la inteligencia propia del juego de ajedrez, ni siquiera precisa el conocimiento de la situación del domino o las sutilezas del poker. Veamos un párrafo de El Príncipe que expresa la esencia de las reglas del juego del poder:

 

   Todos sabemos cuán loable es en un príncipe mantener la palabra dada y vivir con integridad y no con astucia; sin embargo se ve por experiencia en nuestros días cómo aquellos que han tenido muy poco en cuenta la palabra dada y han sabido burlar con astucia el ingenio de los hombres, han hecho grandes cosas superando al final a aquellos que se han basado en la lealtad.

 

Veamos lo que Maquiavelo opina sobre el hombre, que en realidad es la proyección externa de sus propios valores:

 

   Puede decirse, hablando generalmente, que los hombres son ingratos, volubles, disimulados, que huyen de los peligros y están ansiosos de las ganancias. Mientras que les haces el bien y no necesitas de ellos, como lo he dicho, te son adictos, te ofrecen su caudal, vida e hijos, pero se rebelan cuando llega esta necesidad.

 

Por desgracia, Maquiavelo ha sido y es considerado un maestro en la inteligencia para obtener y conservar el poder. Y digo por desgracia, porque mal iría si no existiesen y se utilizasen otros métodos, basados en la autenticidad y el sentido del servicio a los demás, para llegar a tener poder. Porque el caso es que a Maquiavelo y a sus métodos les falta nada menos que inteligencia para discernir entre el bien y el mal.

 

2/ Sí distinguen

 

Abraham Maslow.- Este personaje de relieve universal fue un psicólogo de EEUU que falleció de una crisis cardiaca, repentinamente y en plena efervescencia intelectual, en 1970. Inició su ejercicio profesional cuando acaparaban todo el espacio la Psicología Conductista y la Psicología Psicoanalítica. Le pareció que el hombre era algo más y fue uno de los fundadores de la Psicología Humanística. Su aportación fundamental al humanismo fue el estudio de los valores esenciales del ser humano. Y todavía no se detuvo aquí, entendió la dimensión trascendente del hombre y, junto a Anthony Sutich y Stanislav Grof, fundó la Psicología Transpersonal.

El estudio que Abraham Maslow nos ha legado sobre los valores esenciales del ser humano bien merece un comentario. Estamos acostumbrados a que los médicos, psicólogos o psiquiatras estudien e investiguen sobre los aspectos patológicos. Pues no fue así como actuó Abraham Maslow: Este autor se dedicó especialmente a estudiar e investigar los valores del hombre sano psicológicamente y que ha alcanzado unas cotas de autorrealización, y aquí es donde se encontró con lo que ha pasado a conocerse como los valores del ser. Al respecto nos ha legado dos grandes libros: La personalidad creadora y El hombre autorrealizado.

Abraham Maslow, en efecto, distinguía entre el bien y el mal.

 

Antoni Blay.- Antoni Blay Foncuberta fue un personaje singular que vivió principalmente en Barcelona y murió en esta ciudad el año 1985. Creo que puedo decir que una característica fundamental suya fue la motivación para aprender y enseñar la verdad. Aprendió en nuestro Occidente y también viajó a la India en busca de la sabiduría de Oriente. Y se dedicó a impartir cursos de enseñanza y nos ha legado muchos libros que expresan estos conocimientos.

El núcleo de sus enseñanzas es llegar al conocimiento profundo del ser humano, del mundo y de la Divinidad. Antoni Blay entiende que estamos envueltos en la divinidad: Si profundizamos con amor en nuestro propio yo, encontramos la luz de la divinidad. Si contemplamos con amor nuestro alrededor, encontramos lo que es la obra divina. Si dirigimos amorosamente nuestra mirada a lo alto o al más allá, encontramos la divinidad.

Ni que decir que Antoni Blay era un maestro en distinguir entre el bien y el mal.

 

Conferencia pronunciada en Manresa. Asociación de Bipolares. 22-VI-06

Ponencia pronunciada en el XIII Congreso Nacional de Psicología Transaccional. Barcelona. 29-VI-06

Conferencia con motivo de la presentación del libro “La Inteligencia Intuitiva”, organizada por la Ed. Indigo. Barcelona, 14-IX-06

 

Volver